ZDERO PERDIÓ EL CONTROL EN CASA DE GOBIERNO: AJUSTE, IMPROVISACIÓN Y UN GOBIERNO QUE SE QUEDA SIN CALLE

ZDERO PERDIÓ EL CONTROL EN CASA DE GOBIERNO: AJUSTE, IMPROVISACIÓN Y UN GOBIERNO QUE SE QUEDA SIN CALLE

La gestión del gobernador Leandro Zdero entró en una fase crítica. Lo que comenzó como un gobierno que prometía orden y cambio hoy muestra descontrol, improvisación y pérdida de autoridad política. La soberbia de no corregir a tiempo una estructura heredada —que el propio oficialismo sostuvo y acompañó durante más de doce años— terminó estallando en el corazón mismo del poder: la Casa de Gobierno.

La movilización de los trabajadores del Ministerio de la Producción, Jurisdicción 5, no fue un hecho menor ni circunstancial. Se trató de un reclamo legítimo contra un ajuste innecesario y mal calculado sobre el fondo estímulo, aplicado fuera de tiempo y sin diálogo. El argumento oficial fue tan cínico como peligroso: que “decida la Justicia”, apostando a la lentitud judicial como herramienta para enfriar el conflicto. Una muestra clara de un gobierno que ya no gobierna, patea problemas.

 

Por primera vez desde el inicio de esta gestión, una protesta copó el interior de Casa de Gobierno. El Ejecutivo quedó expuesto: no pudo imponer un protocolo antipiquete, no pudo disciplinar a la fuerza policial y no pudo contener políticamente la protesta. El mensaje fue contundente: el poder perdió capacidad de mando. El escenario recuerda los peores momentos de la gestión anterior, cuando los trabajadores llegaron a encadenarse dentro del edificio oficial. Hoy ese límite vuelve a estar peligrosamente cerca.

Hasta ahora, el costo del ajuste había recaído sobre los más débiles: contratados y jornalizados, presentados como “mejorados” respecto de los antiguos prestadores. Esos conflictos se mantenían fuera de los edificios públicos. Hoy el reclamo entró a Casa de Gobierno, señal inequívoca de que el malestar dejó de ser sectorial para transformarse en político.

Lejos de aclarar, el ministro de la Producción, Oscar Dudik, eligió exponerse públicamente y terminó confirmando lo que se intentaba ocultar. En declaraciones a Alerta Urbana reconoció prácticas que rozan lo escandaloso:

Inspectores que no sancionan infracciones porque los responsables son aportantes de campañas políticas.

Vehículos particulares que reciben combustible del Estado, violando la normativa vigente que limita esa práctica a autos oficiales, repitiendo conductas que ya fueron denunciadas en el gobierno anterior.

Lo más grave es que estos hechos no son errores aislados, sino la consecuencia directa de una gestión sin planificación. El Ministerio de la Producción funciona con estructuras administrativas paralelas, duplicación de cargos, direcciones repetidas y gasto innecesario. Pagar dos directores de administración, dos equipos completos y dos lógicas internas no es una casualidad: es la prueba de que nunca existió un plan serio. La incorporación de la Jurisdicción 45 terminó licuando recursos y achicando el fondo estímulo de la Jurisdicción 5, detonando el conflicto.

A casi dos años de gobierno, las respuestas no aparecen porque nadie se hace cargo. Los ministerios se tiran la pelota, las secretarías se esconden detrás de expedientes y la burocracia partidista paraliza decisiones básicas. Mientras tanto, el ajuste avanza sobre los trabajadores y la bronca crece.

El dato político es inocultable: el gobierno de Zdero empieza a perder la calle, pierde control interno y pierde credibilidad. Y cuando un gobierno pierde la calle, deja de administrar conflictos para empezar a padecerlos. El problema ya no es el fondo estímulo: el problema es el poder.